-Deseperación, esa desesperación, que te sube por el pecho cuando nada sabés, de aquello que te interesa, y no hay manera de aprendenrlo, esa sensación de vacío que te opaca la luz del alma y el brillo de tu sonrisa. Esto es lo que siento en este momento, no sé de vos, dónde estás, qué sentís, si me extrañás , si me pensás, si me sentís, si te pasa lo mismo que a mí.
La desesperación que nada puede tapar, que con nada se oculta, que con nada se suplanta. Necesito saber de vos, de tus sentimientos, y si podés ser felíz sin tenerme cerca, yo no puedo. ¡Explícate!, ayudáme a entenderte y aprendeherte, para poder así, ser parte de vos y ser superfluamente felíz, aunque sea por un rato, o aunque sea mentira.¡Mentíme! cómo solés o solías (por lo menos eso está confirmado) hacer.
Brillá, brillá, ¡ B R I L L Á !, contagiame de tu luz, o yo te contagio de la mía, yo sí sé compartir, de eso que me sobra, o me sobraba y me robaste, no te quedes con mi luz, es mí luz. Pero apesar de que no lo parezca no estoy triste, no no no, estoy creciendo por dentro y manejando mis acciones, pero por algún lado tengo que canalizar los deseos que intento desterrar de mi alma, los dejo todos acá plasmados ante una pantalla fría, que no me contesta ni me discute, y por otra de las cosas que lo hago por este medio, es porque siempre me da la razón-
Natilu-.
-[Eli apurate que se enfría]-
viernes, 14 de marzo de 2008
martes, 11 de marzo de 2008
Querido Cortázar.
" Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas. "
"Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente resteñaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contras su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. "
"No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos. "
" Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann. "
"Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. "
" Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj. "
" Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. "
Si, si, definitivamente te amo Cortázar.
Natilu.-
"Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente resteñaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contras su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. "
"No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos. "
" Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann. "
"Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. "
" Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj. "
" Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. "
Si, si, definitivamente te amo Cortázar.
Natilu.-
↕↨↑↓→←↔
Cuando no tenés tiempo y te duelen los músculos, es cuando decidís que no, que no luchás más, te das cuenta que no sos omnipotente y que no todos arriesgan como lo hacés vos, no todos tienen la capacidad de jugarse por lo que realmente quieren, se conforman y se almodan a esa manera fácil de vivir, aunque te aburras, no la quieras, y no la soportes, es de la manera más fácil que todos te miren bien. Y vos exactamente pretendes ese bien. Apesta tu rutina y apestás vos.
Ser así no cuesta nada.
No es momento ni es lugar, y todos nos miran muy mal.
Cuánto más vale algo cuando luchás por tenerlo, que tener algo por la lucha de otra persona, eso es lo que hago, no prentendo nada de los demás, queda en mi y en mis ganas de quere tenerlo o no, y en mis capacidades de poder conseguirlo- Te puedo tener si quiero, pero no pretendo lastimar, no, prefiero buscarlo de otra manera, ó lograr que vos luches para conseguirme a mi, y ahí luchar para que te quedes conmigo. LUCHAR siempre luchar.
Me duele pero sigo.
Natilu.-
(borro las firmas gente, leo y borro)
Ser así no cuesta nada.
No es momento ni es lugar, y todos nos miran muy mal.
Cuánto más vale algo cuando luchás por tenerlo, que tener algo por la lucha de otra persona, eso es lo que hago, no prentendo nada de los demás, queda en mi y en mis ganas de quere tenerlo o no, y en mis capacidades de poder conseguirlo- Te puedo tener si quiero, pero no pretendo lastimar, no, prefiero buscarlo de otra manera, ó lograr que vos luches para conseguirme a mi, y ahí luchar para que te quedes conmigo. LUCHAR siempre luchar.
Me duele pero sigo.
Natilu.-
(borro las firmas gente, leo y borro)
martes, 26 de febrero de 2008
Antítesis.
Y son palabras verdaderas, cuando de pronto tenés ganas de escribir, esas palabras que salen de adentro, son las del centro de cada corazón. Y mientras estoy sola en casa pienso en mi y en las cosas que tengo que cambiar para ser mejor persona y no lastimar a la gente que amo, estos momentos de reflexión son un buen comienzo para mi cambio. Debo comenzar por lo cotidiano, por saludar a la mañana cuando me levanto, estar de buen humor y encarar con buena cara el comenzo del día. También tendría qúe ser más atenta a lo que los de mi alrededor necesitan, aunque no me lo digan, son cosas que se pueden percibir, de esta anera no estaré en deuda con ndie, ni me sentiré culpable por nada.. El paso siguiente el colaborar, con las cosas de la casa, y ser buena compañera dentro del hogar, para asi, poder crear una atmósfera agradable y felíz. Luego cumplir con las amistadesy asi estar presente aunque no lo necesiten, simplemente que sepan que estoy, y saber si podré contar con ellos una vez que los necesite. También debo descanzar bien, asi podré tener atentos mis cinco sentidos una vez que tenga que empezar de nuevo mi día. También debo cuidar la naturaleza, y ayudar a la gente que lo necesita aunque no sepa su nombre ni su procedencia. Debo ser responsable de mis actos y pensar antes de actuar. Debo entregar amor sin medida, para asegurarme mi buen comportamiento con los seres que amo. No debo abandonar las cosas que me gustan por cumplir con todas las demás. Debo ser comprensiva, paciente y tener una personalidad fresca y única...
¿Por dónde empiezo?
Natilu-.
¿Por dónde empiezo?
Natilu-.
♥
Porque te extraño y te necesito y en realidad no se si existís.
Te sigo, te espero y te entiendo, pero no sé si es lo correcto.
Sos tanto para mí y tan poco para los demás, aunque sólo existas en mi mente.
¿Serás eso que mi cuerpo necesita para su equilibrio? ¡Qué bien funciona mi cerebro!. Te creo exactamente prefecto para mí. Encastramos con exactitud tanto como el sol y la luna, un libro y su lector.
Y si no existís, te inventaría. Total tengo esa capacidad, al final no eras tan importante.
Natilu-.
Te sigo, te espero y te entiendo, pero no sé si es lo correcto.
Sos tanto para mí y tan poco para los demás, aunque sólo existas en mi mente.
¿Serás eso que mi cuerpo necesita para su equilibrio? ¡Qué bien funciona mi cerebro!. Te creo exactamente prefecto para mí. Encastramos con exactitud tanto como el sol y la luna, un libro y su lector.
Y si no existís, te inventaría. Total tengo esa capacidad, al final no eras tan importante.
Natilu-.
viernes, 22 de febrero de 2008
***
Te pondré entre paréntesis para que no te escapes. Además, te pondré entre signos de interrogación para ver si resuelves, de una vez, tus problemas de identidad. Ahora que lo pienso mejor, te pondré en un anexo para matar tu orgullo o te pondré en una nota, a pie de página, para ningunearte. Te pondré bajo la custodia de las diéresis y bajo las uñas oblicuas de las tildes para que sientas el peso y la agudeza de su voz. Pero mejor, terminemos ya con este juego, te pondré una tachadura encima para anularte, un borrón, un garabato. ¿Ves? Ya no existes, te he borrado con la goma de borrar, he rascado la superficie del papel y ya no estás. Bueno, quizá no llegue tan lejos, pero sí te pondré en una nota marginal para que sepas de la marginación. Te pondré la Apostilla de la Haya, para que sepas cómo nos las gastamos los chupatintas. Pensándolo mejor, creo que te pondré in medias res, para que aprendas lo que es la vida o te pondré en un punto y final, para no verte más. Venga, va. Se acabó tanta tontería. Te escribiré con hache, para que sepas del silencio. Te pondré en medio de la nada, para que sepas lo que es la escritura. Pero no llores, por favor. Si no, me veré obligado a ponerte una barra pisana, para que resbalen tus lágrimas. No me gusta verte triste, sino juguetona. Te pondré en bastardilla, para ver cómo andas de cintura. Te escribiré con acento circunflejo, para que no te mojes cuando llueva. Te pondré en medio de un texto iluminado, para contemplar tu belleza. ¿Sigues llorando? No llores, te pondré junto a una metáfora sostenida, para que estés siempre perfumada y te escribiré con dos puntos, para que empieces a contarme cosas una detrás de otra, no importa que estén desordenadas. ¡Te pondré entre signos de admiración porque te amo! y tiraré al suelo los corchetes, mientras desabrocho tu blusa, lentamente.
Es más que obvio que no lo escribí yo... Juan Yanes
Natilu.-♪
Es más que obvio que no lo escribí yo... Juan Yanes
Natilu.-♪
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